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Posesivos átonos y tónicos: mi o mío, su o suyo, y por qué se dice «me duele la cabeza»

La tabla de todos los posesivos, cuándo se usa la forma larga (un amigo mío, es mía, el mío), cómo aclarar un su ambiguo y por qué en España casi nadie dice «me duele mi cabeza».

¿Por qué en español casi nunca se dice mi cabeza? Respuesta corta: los posesivos se usan a todas horas, mi casa, mi jefe, ¿has visto mis llaves? Lo que se ahorra es el posesivo delante de una cabeza o una cartera. En la farmacia dices me duele la cabeza. Después de una mala tarde en la línea 1 del metro de Madrid, me robaron la cartera.

Luego está mi o mío. Cuando en el grupo de la comunidad preguntan de quién es la bici del rellano, la respuesta es es mía. Nunca es mi.

Todos los posesivos en una tabla

Los átonos (cortos) van delante del sustantivo. Los tónicos (largos) van detrás del sustantivo, después de ser o con artículo en lugar del sustantivo.

De quién Delante del sustantivo (átonos) Detrás / después de ser (tónicos) En lugar del sustantivo
yo mi, mis mío, mía, míos, mías el mío, la mía…
tú tu, tus tuyo, tuya, tuyos, tuyas el tuyo, la tuya…
él, ella, usted su, sus suyo, suya, suyos, suyas el suyo, la suya…
nosotros nuestro, nuestra, nuestros, nuestras las mismas cuatro el nuestro, la nuestra…
vosotros vuestro, vuestra, vuestros, vuestras las mismas cuatro el vuestro, la vuestra…
ellos, ellas, ustedes su, sus suyo, suya, suyos, suyas el suyo, la suya…

Ojo a las tildes de la primera columna. Tu sin tilde es posesivo; tú con tilde es el pronombre: tú tienes tu llave. Mi y mí se reparten igual: mi piso, pero a mí me gusta.

Qué aprender ya: toda la primera columna, vuestro incluido. Con su casi siempre basta el contexto; de él, de ella y de usted son para reconocerlos al oído y para sacarlos cuando alguien te pregunte ¿de quién?

¿Con qué concuerdan mi, tu, su?

Con la cosa poseída. En inglés his y her miran a la persona; su no. Su hija es la hija de él o la de ella; sus llaves son las llaves de él o las de ella, y la -s está ahí porque hay varias llaves.

Los dueños en plural tampoco cambian nada: nuestra casa sigue siendo femenina aunque «nosotros» seamos dos hombres o una familia de cinco, porque casa es femenino.

Solo nuestro y vuestro cambian de género. Mi, tu y su cambian solo de número: mi amiga, mi amigo, mis amigos.

En España vuestro es de uso diario, aunque los cursos pensados para el español de América casi no lo tocan. Invita a dos amigos al cumpleaños de tu hijo y te saldrá ¿venís con vuestros hijos? sin pensarlo. Las excepciones dentro del país son Canarias y parte de Andalucía occidental, que, como América, usan ustedes para cualquier grupo y por tanto dicen su o de ustedes.

Cuando su puede ser de cualquiera

Fui a casa de Laura y de su hermano está clarísimo. Laura y Pablo viven juntos; su coche no ha pasado la ITV ya no: ¿el coche de quién?

Para aclararlo se cambia su por el artículo y se añade de + el dueño: el coche de ella, el coche de él, el coche de ellos. Lo oirás más de lo que lo dirás; sácalo cuando te pregunten ¿de quién?

Con usted, la aclaración es de usted. En el mostrador del centro de salud, cuando enseñas la tarjeta sanitaria (en la Comunitat Valenciana, la SIP), mucha gente del personal ya te tutea sin más. Si no, la tarjeta que te has dejado en el mostrador es su tarjeta, y con la sala llena te llamarán: ¿es de usted esta tarjeta? Al pasar a usted, cada tu de tu frase se convierte en su; cuándo dar ese paso se cuenta en tutear o tratar de usted.

También oirás su casa de él, con el su y el de él a la vez. Es coloquial, y la norma culta lo evita por redundante. Elige uno: su casa cuando está claro, la casa de él cuando no.

¿Mi o mío? Cuándo se usa cada uno

Los átonos solo aparecen justo delante de un sustantivo. En las otras tres posiciones se usa el tónico.

Detrás del sustantivo. Un amigo mío presenta a uno de varios, por primera vez. Mi amigo da por hecho que el otro ya sabe de quién hablas. Unos primos míos viven en Gandía. Las exclamaciones y los apelativos cariñosos siguen este orden: ¡Dios mío!, ¡madre mía!, hijo mío, cariño mío.

Después de ser. ¿De quién es esta toalla? — Es mía. Nunca es mi: detrás de mi tiene que ir un sustantivo.

Con artículo, en lugar del sustantivo. Tu coche es blanco; el mío es gris. El mío sustituye a mi coche para no repetir coche. Si te preguntan cuál de los paraguas del paragüero es el tuyo, señalas: el mío es el negro.

Es mío y es el mío responden a preguntas distintas. Es mío responde a «¿de quién es?»: propiedad. Es el mío responde a «¿cuál es?»: lo eliges entre varios iguales. Señalando el candado de una taquilla del gimnasio: este candado es mío; buscando el tuyo en una fila de candados idénticos: este es el mío.

Lo mío es «lo que se me da bien»: lo mío no es la cocina. Y los míos es mi gente, la familia: en Navidad, con los míos.

Suyo se comporta como mío: su coche, un coche suyo, es suyo, el suyo. Es tan ambiguo como su, y si te preguntan, ¿es suyo? pasa a ¿es de ella? o ¿es de usted?

¿Por qué me duele la cabeza y no mi cabeza?

Con partes del cuerpo, ropa y lo que llevas encima, el español nombra al dueño una sola vez, con un pronombre delante del verbo (me, te, se, le…), y pone un artículo normal delante del sustantivo.

  • El dolor es doler: me duele la espalda, pero me duelen los pies, con el verbo en plural, porque lo que duele son los pies.
  • Todo lo que te haces en el cuerpo, o te pones encima, va con pronombre reflexivo: me lavo las manos, se ha roto el brazo, se puso el abrigo, quítate los zapatos.

Luego, las cosas que llevas. Un amigo se para en el torno del metro, se palpa todos los bolsillos y suelta: me he dejado la tarjeta en casa (en Madrid, la Tarjeta Transporte Público). De quién es la tarjeta lo dice el me.

El me de me duele es el pronombre de me gusta: la cabeza es el sujeto y tú eres a quien le pasa. Si ya tienes claro el verbo gustar, doler funciona exactamente igual. En me robaron la cartera, la frase del principio, la víctima es ese mismo me: a quién se la robaron. Así funcionan también preguntar y pedir; la lista de verbos así está en leísmo, laísmo y loísmo.

A veces no hay ni pronombre, porque la situación ya dice de quién. La dentista dice abra la boca, y la única boca posible es la tuya.

Aparte está cortarse el pelo. Me he cortado el pelo significa que has ido a la peluquería, aunque las tijeras las tuviera la peluquera. La compañera que te pregunta ¿te has cortado el pelo? solo se ha fijado en el corte nuevo; nadie piensa que te lo hiciste tú.

Para tu primera cita en el centro de salud: me duele aquí, me duele la garganta desde el lunes, me he torcido el tobillo.

Cuándo se queda el posesivo

Me duele mi cabeza se entiende a la primera. Solo suena a traducción, y la Fundéu recomienda expresamente el artículo con las partes del cuerpo: se torció el tobillo en lugar de se torció su tobillo. Para describirse, también se tira de tener + artículo: tengo el pelo rizado, tiene los ojos verdes. Mi pelo es rizado es correcto, pero suena a casilla de formulario.

El posesivo vuelve en tres casos. Con las personas: mi madre viene en Navidad, mis hijos, mi casero. En el contraste, incluso con cosas: dos cargadores iguales en la mesa del bar, y dices ese es el tuyo, este es el mío. Y cuando delante del verbo no hay pronombre que diga de quién: Juana miró su mano, porque miró la mano, sin más, deja abierto de quién era la mano.

Lo que hay que quedarse

Cuerpo y cosas que llevas encima: pronombre y artículo, me duele la cabeza, te has dejado las llaves. Personas y comparaciones: mi, mío, el mío.

Ponte a prueba: ¿mi, mío o artículo?

Preguntas frecuentes

¿Se dice mío o mía?

El móvil es mío, la toalla es mía: la terminación sigue al sustantivo, y un hombre y una mujer dicen exactamente lo mismo. En plural, míos y mías: las llaves son mías.

¿Qué diferencia hay entre su y suyo?

Su es átono y va delante del sustantivo: su coche. Suyo es tónico y va detrás del sustantivo, después de ser o con artículo: un coche suyo, el coche es suyo, el suyo. Los dos pueden ser de él, de ella, de ellos o de usted. Casi siempre basta el contexto; si te preguntan ¿de quién?, se responde con de él, de ella o de usted: el coche es de ella.

¿Qué diferencia hay entre su y sus?

Su casa es una casa, sea de él, de ella o de ellos. Sus llaves son varias llaves, aunque sean de una sola persona: la -s marca el número de cosas.

¿En España se usa vuestro?

Sí. Es el vuestro de cada día para un grupo al que tratas de vosotros: ¿es vuestro este coche? Donde ustedes sirve para cualquier grupo, como en América y en Canarias, se dice su o de ustedes.

¿Está mal decir me duele mi cabeza?

Se entiende, pero es pensar en inglés con palabras españolas. El dueño lo nombra el pronombre y delante del sustantivo va el artículo: me duele la cabeza, me duelen los pies, se torció el tobillo.

¿Por qué mi madre pero la cabeza?

La regla del artículo cubre el cuerpo, la ropa y lo que llevas encima: me lavo las manos, se puso el abrigo, me he dejado el móvil. La familia y las demás personas conservan el posesivo: mi madre, mis hijos, mi casero.

Deja de poner mi delante de tu propia cabeza

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Artem Garnyshev

CEO of How2Spanish