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¿Qué nivel de español tengo de verdad? Cómo medirte sin engañarte (A1–C1, DELE, SIELE)

La app dice B2, el farmacéutico dice «¿cómo?», y no sabes cuál de los dos miente. Así se traduce la escala del MCER a la vida real en España, y así puedes medirte gratis esta misma tarde.

Alguien en un cumpleaños hace la pregunta de siempre — ¿y qué nivel tienes de español? — y tú tienes tres respuestas disponibles, todas verdaderas. El farmacéutico esta mañana te ha dicho ¿cómo? dos veces. La app del móvil dice B2. El curso que terminaste en marzo decía B1. Y hace diez minutos no has pillado ni una palabra de lo que la mujer de la cocina le decía a su hijo.

No es culpa tuya.

La escala que todo el mundo cita nunca se diseñó para describir a una persona con una letra. Describe lo que sabes hacer, destreza por destreza, y casi todos somos dos niveles distintos en dos destrezas distintas. En España, además, las letras llegan de cuatro sitios sin relación entre sí: una academia del barrio, una app, un certificado de la red pública de EOI, un diploma del Cervantes. Y solo en dos de ellos hubo un examinador.

🧭 En corto, si solo lees un párrafo: haz la prueba de nivel gratuita del Instituto Cervantes para tener una cifra y contrástala con las tres tareas reales de más abajo. Piensa en el DELE o el SIELE solo si hay una institución concreta pidiéndote papel.

¿Qué significan A1, A2, B1, B2 si vivo en España?

Las letras vienen del Marco Común Europeo de Referencia (MCER), la escala del Consejo de Europa en seis peldaños. Está escrita en forma de «soy capaz de», así que es más justo traducirla a recados que a gramática.

NivelQué funciona de verdad en EspañaDónde se acaba
A1Pedir en un bar, comprar pan, dar tu dirección, leer un cartel de Cerrado por vacaciones.Cualquier respuesta que no esperabas. Preguntas bien y no entiendes nada de vuelta.
A2Una compra entera en el mercado, pedir cita previa por teléfono si al otro lado hay paciencia, charla corta con un vecino. Es el nivel que España pide en el proceso de nacionalidad.La velocidad. La gente te acorta las frases y tú lo notas.
B1Explicarle un problema a tu gestor, discutir la fianza con el casero, seguir a un médico que te habla a ti, leer un contrato de alquiler con el diccionario al lado.Los grupos. Uno a uno bien; cuatro personas en una mesa son un muro de sonido.
B2Una reunión de trabajo, una junta de propietarios, una película con subtítulos en español, una llamada a la Seguridad Social que se sale del guion.Los chistes, la ironía y los acentos con los que no has convivido.
C1Leer El País sin parar, seguir una tertulia de radio a toda velocidad, escribir una reclamación que suene escrita por un español.En el día a día, casi nada. Quedan los matices y el registro.
C2Dar clase en español, traducir profesionalmente y seguir una conversación canaria o andaluza que nadie va a frenar por ti.Fuera de la universidad y la traducción, en España casi nadie te lo va a pedir.

El salto de A2 a B1 es donde la vida diaria en España deja de ser una sucesión de trámites y pasa a ser una vida, y ahí se acumula casi toda la frustración. Pero nadie es una sola letra: leer suele ir un nivel por encima de escuchar, y escuchar en una sala silenciosa va un nivel por encima de escuchar en un bar con el fútbol puesto.

¿Por qué la app dice B2 si no sigo una conversación?

Porque las aplicaciones miden lo que es fácil de medir. Un contador de rachas y unos huecos que rellenar examinan reconocimiento en silencio, a tu ritmo, con audio limpio y una voz cada vez. Sobre lo que eso le hace en concreto a tu castellano escribimos un artículo aparte sobre Duolingo.

Y hay un problema específicamente español con los niveles de las apps: casi todos los cursos grandes están grabados en español de América y apenas enseñan vosotros. Un B2 construido sobre ese audio llega a Madrid y se encuentra un pronombre que nunca ha conjugado y una zeta donde esperaba una ese.

Las cuatro destrezas del MCER se separan en condiciones reales. Leer aguanta mejor porque el reloj lo llevas tú. Escribir puedes esquivarlo hasta el día en que hay que presentar una reclamación o un escrito en Extranjería, y entonces se cae sin avisar. Hablar sobrevive porque eliges tus propias palabras y puedes rodear lo que no sabes. Donde se hunde el suelo es al escuchar, por motivos españoles y no tuyos: está sale ehtá, cansado es cansao, pescado es pescao, y en Andalucía y Canarias la -s final desaparece casi entera. Añade dos personas hablando a la vez, que aquí es calor y no mala educación.

⚠️ Si llevas «dos años en B1», lo más probable es que no estés estancado: tienes B2 en lectura, A2 en comprensión oral, y la media se siente como una meseta. Mide las destrezas por separado. La meseta casi siempre resulta ser la única destreza que nadie entrenó, y en España es la que tiene que lidiar con cansao y una sala de voces solapadas.

Un aviso más, sobre lo que un mal día le hace a tu autoevaluación. Lo hace casi todo el que aprende aquí: una conversación sale mal y te bajas un nivel en silencio. La cajera del Mercadona que te suelta ¿bolsa? a toda velocidad y luego repite lo mismo, solo que más alto, no te ha dicho nada sobre tu español. Te ha dicho algo sobre la cola que tienes detrás. Y si alguien se pasa al inglés contigo, mira dónde estás: en el centro de Barcelona o en la Costa del Sol es un reflejo dirigido a turistas; en Murcia o en Vigo no pasa prácticamente nunca.

¿Con qué me mido gratis y hoy?

Tres comprobaciones, de la más fácil a la más honesta.

La prueba de nivel del Instituto Cervantes. Gratuita, en línea y de la misma institución que organiza los exámenes: pruebadenivel.cervantes.es. Te sitúa entre A1 y C1 y se hace en media hora. No es un certificado ni pretende serlo: es una cifra con la que discutir.

El cuadro de autoevaluación. El Consejo de Europa publica una tabla de enunciados «soy capaz de» por destreza y nivel, y el cuadro oficial está aquí, en un par de docenas de idiomas, español incluido. Lee la fila del nivel que te atribuyes, en la columna de comprensión auditiva, y contesta con honestidad. La mayoría se baja medio nivel en un minuto, que es exactamente para lo que sirve.

Tres tareas reales, esta semana. Estas son las que zanjan el asunto, porque usan las condiciones en las que vives.

  • Llama a tu centro de salud y cambia una cita. El teléfono elimina los labios y los gestos, así que si lo haces sin pasarte al inglés, tu comprensión oral es B1 honesto o mejor.
  • Mira quince minutos de telediario sin subtítulos de ningún tipo. El habla es rápida pero limpia y leída: B1 para seguir el tema, B2 para seguir el argumento.
  • Siéntate al lado de una conversación entre dos españoles que no hablan contigo: en un bar, en la puerta del colegio, en el autobús. Es la más dura y la más reveladora, y aquí la señal no es una letra. Es el momento en que dejas de traducir por dentro y simplemente escuchas.

Si las tres discrepan de tu app en un nivel, hazles caso a las tres.

El nivel de verdad más barato de España: la EOI

Antes de la pregunta del examen, la opción que casi ningún extranjero mira aquí. Las Escuelas Oficiales de Idiomas son una red pública presente en todas las comunidades, y enseñan español para extranjeros junto al inglés, el francés y el resto. Un matiz antes de que te ilusiones: en Cataluña, la Comunitat Valenciana, Galicia y el País Vasco las plazas de EOI van primero a la lengua cooficial, y español para extranjeros no se oferta en todas las escuelas — mira el listado de tu ciudad, no el de la comunidad.

Dos cosas las hacen relevantes para este artículo. Te colocan con una prueba de clasificación que te asigna nivel y grupo, evaluada por profesores y no por un algoritmo. Y expiden sus propios certificados de nivel en B1, B2 y C1.

El precio le da la vuelta a toda la discusión sobre certificados. En la Comunitat Valenciana, matricularse un curso completo entre A2 y C1 cuesta unos 82 € por idioma; en Andalucía ronda los 81 € para un idioma; Madrid cobra más, entre 220 € y 250 €, por formatos más largos de 120 y 135 horas. La matrícula se abre en verano para un curso que empieza en otoño y las plazas vuelan, así que el plazo llega antes de que te acuerdes de mirar. La salvedad que conviene saber: el certificado de la EOI está reconocido dentro del sistema educativo español, pero no sustituye al DELE cuando un formulario nombra al DELE en concreto —el expediente de nacionalidad es el caso claro.

¿Necesito un certificado?

La mayoría de quienes viven en España, no. Un certificado es un papel para una institución, así que la única pregunta real es quién lo pide. Normalmente: el expediente de nacionalidad, una universidad española, una homologación, o una empresa fuera de España que no puede juzgar tu español en una entrevista.

El caso de la nacionalidad es el que más aparece, así que lo cuento con precisión. El Instituto Cervantes gestiona dos pruebas ligadas a la nacionalidad por residencia: la CCSE, sobre la Constitución y la realidad sociocultural de España, y el DELE A2 o superior como acreditación del idioma. Los nacionales de países hispanohablantes están exentos del DELE y hacen igualmente la CCSE. Presupuesta las dos: la tasa de la CCSE son 85 € según la página oficial, e incluyen el manual de preparación y una segunda oportunidad si suspendes la primera; el DELE A2 en España cuesta 138 € para las convocatorias de 2026. Requisitos y exenciones cambian, y equivocarse cuesta un año: consulta la página oficial del Instituto Cervantes sobre nacionalidad y, para tu caso concreto, a un abogado o a tu gestor.

Y si no te lo pide nadie, mete el dinero en clases. No es una frase bonita: 138 € por una convocatoria del DELE A2 es más que un curso académico entero en una EOI valenciana o andaluza.

DELE o SIELE: en qué se diferencian

Responden a preguntas distintas. Nuestra recomendación: mientras un formulario no diga DELE, para un adulto que trabaja sale mejor el SIELE, porque es una tarde, no se puede suspender y da el resultado destreza por destreza, que es justo la información que este artículo dice que necesitas.

DELEDiplomas de Español como Lengua Extranjera— lo expide el Instituto Cervantes en nombre del Ministerio de Educación. Eliges un nivel y examinas ese nivel; el resultado es apto o no apto. Es papel y bolígrafo en un centro acreditado, en fechas fijas: en 2026 las convocatorias caen en febrero, mayo, octubre y noviembre, con distintos niveles en distintos días, y la inscripción cierra con semanas de antelación —la de noviembre se cerró a finales de septiembre—. Y el diploma tiene vigencia indefinida: no caduca. Ahí está todo el argumento a favor del DELE: apruebas el B2 una vez y es tuyo de por vida.

SIELEServicio Internacional de Evaluación de la Lengua Española— lo promueven el Instituto Cervantes junto con la UNAM, la Universidad de Salamanca y la Universidad de Buenos Aires. Es totalmente digital, se hace en más de 1.000 centros acreditados de más de 85 países y en la fecha que elijas. No eliges nivel y no se puede suspender: las cuatro pruebas puntúan 250 puntos cada una y tu total de 0 a 1000 se traduce al MCER, de A1 a C1. Dura unas tres horas, el resultado llega en un máximo de tres semanas y el certificado vale cinco años.

✅ Regla práctica: si una institución española te pide un nivel concreto en un formulario, eso es DELE. Si quieres una cifra para el currículum o para tu tranquilidad, y la quieres este mes, eso es SIELE. Si quieres el nivel y la enseñanza por el precio del examen, eso es la EOI. Para el expediente de nacionalidad el requisito está escrito como DELE A2: no sustituyas nada sin comprobarlo.

En dinero: las tasas del DELE las fija el Instituto Cervantes por país y por nivel, y publica la tabla oficial de 2026 en un PDF. El SIELE Global se mueve alrededor de los 155 €, con modalidades parciales más baratas si solo necesitas lectura y comprensión auditiva. Las cifras se revisan, así que mira las vigentes antes de hacer cuentas.

¿Y qué hago con la cifra?

El sentido del nivel no es la letra. La letra te dice qué destreza va rezagada, y eso ya se convierte en un plan.

Leer por delante de escuchar es lo habitual, y el remedio son horas de audio que nadie ha limpiado para ti. La Cadena SER y Onda Cero en el coche, las mañanas de RNE, y todo el catálogo de RTVE Play si lo quieres a demanda. Busca una tertulia: cuatro personas hablando una encima de otra durante una hora, sin frenar por nadie.

Cuando escuchar va por delante de hablar, ningún material sirve, porque lo que falta son personas. Y eso aquí sale más barato de lo que parece: muchas bibliotecas municipales y centros cívicos hacen talleres de conversación gratuitos, y Cruz Roja da clases gratuitas de español para personas migrantes en casi todas las provincias. La versión informal es una noche de intercambio en un bar.

Y si todo está plano y bajo, no diseñes un programa. Elige el hábito diario más pequeño que vayas a mantener de verdad —la lógica de cinco palabras al día— y dale un trimestre antes de juzgarlo.

Septiembre es cuando España vuelve a encenderse: la vuelta al cole, el final del horario de verano con su jornada acortada, la matrícula de la EOI y de los cursos municipales. Por eso lo natural es medirse primero y después montar un plan de estudio para el curso, y no al revés. Medir antes que planificar es como se evita un tercer año en la misma clase de B1.

Ya sabes tu nivel. Ahora cierra la destreza que importa

How2Spanish está construido alrededor de lo primero que se rompe cuando vives en España: entender castellano real y rápido a la velocidad a la que se habla.

Registrarse lleva menos de un minuto. Puntos de prueba incluidos.

Preguntas frecuentes

¿Basta con un B1 para vivir en España?

Para tus propios trámites, sí: en B1 el gestor, el médico y el casero dejan de dar miedo. Para la vida social se queda corto, porque la conversación en grupo está un nivel por encima del uno a uno. Y la parte oral del DELE B1 —una conversación tranquila con un examinador que quiere que apruebes— te da una lectura falsamente optimista justo de lo que falla en una mesa de seis.

¿Cuánto se tarda de A2 a B1?

Las escuelas planifican un nivel del MCER como un curso académico: un curso de EOI son unas 120 horas de clase entre octubre y mayo, y las EOI de Madrid venden cursos de 120 y 135 horas. Un nivel por año es, pues, el supuesto institucional, y solo se cumple si esas horas incluyen a otras personas. Hay quien pasa aquí tres años en una burbuja anglófona y sigue en A2.

¿Vale para la nacionalidad un DELE hecho fuera de España?

Sí: el diploma es el mismo documento lo hagas donde lo hagas, y no caduca. Lo que cambia por país es la tasa y el calendario de convocatorias, no la validez. La CCSE, en cambio, es la que harás en España.

En mi EOI no hay español para extranjeros. ¿Y ahora qué?

Pasa a menudo en comunidades con lengua cooficial. Alternativas, de menos a más caras: talleres de conversación gratuitos en la biblioteca municipal o el centro cívico, las clases gratuitas de Cruz Roja, un curso municipal de adultos y, por último, una academia privada. Si lo que quieres es el certificado y no las clases, vuelves al SIELE, que no exige curso alguno.

Tengo un nivel distinto en cada destreza. ¿Cuál digo?

Si se lo dices a una persona, di el más bajo y no defraudarás a nadie. Si rellenas un formulario, usa el certificado. El SIELE lo resuelve de fábrica: da un nivel por destreza además del total.

¿Sirven de algo las pruebas gratuitas de internet?

La del Instituto Cervantes merece la media hora, porque viene de la misma casa que los exámenes. El resto son muy desiguales, y conviene recordar que la prueba de una academia está hecha para colocarte en uno de sus grupos, no para medirte. Otro trabajo, otra respuesta.

Artem Garnyshev

CEO of How2Spanish